En Guarne construirán vivienda con botellas plásticas


No tenía dinero para construirle a su hija la casa de muñecas. Tampoco esperanzas de conseguir empleo: la crisis argentina de principios del milenio lo obligó a dejar su oficio de electricista y dedicarse a reciclar para sostener a la familia.

Por la necesidad mezclada con la curiosidad y lejos de las oportunidades de la gran capital, pero cerca de las cataratas del Iguazú, Alfredo Santa Cruz comenzó a experimentar con las posibilidades de las botellas de plástico que no son retornables.

El artífice de este modelo constructivo amigable con el ambiente llegará a Antioquia la próxima semana a compartir el conocimiento de 12 años de estudio, que lo han llevado a construir 59 estructuras de este tipo por varios países de toda Sudamérica.

"Alfredo lleva todo este tiempo estudiando una botella de PET, no solo como ladrillo sino también en lo artístico y lo artesanal", precisa Carlos Yepes, director del Centro de Ciencia y Sensibilización Ambiental de Antioquia quien trajo a este argentino al país.

Solución ecológica
"Al final le fabriqué una casa a mi hija luego de muchas experiencias y jamás pensé que terminaría en esto: un descubrimiento muy interesante y la posibilidad de alcanzar soluciones sociales para familias humildes", dice Santa Cruz, quien añade que otra de las fortalezas de este modelo de autoconstrucción es que ayuda a sacar de circulación las millones de botellas que convierten al mundo en un basurero. Solo en Colombia se estima que a diario se botan 15 millones de botellas.

Alfredo no solo construyó la casa de muñecas para su hija sino que terminó edificando una casa museo que visitan miles de turistas al año camino a Iguazú. Allí también encuentran camas, mesas y armarios hechas de este material reciclado.

Paciencia tras errores
Carlos Yepes encontró a este argentino luego de suspender la iniciativa de hacer 'ecoladrillos' con botellas rellenas de paquetes de papitas y otros desechos pues identificó que, debido a los residuos, los recipientes desarrollaron bacterias que desencadenarían problemas biológicos.

Esta propuesta usa botellas vacías unidas por un nylon que se saca de ellas mismas o con tornillos. Una vez están unidas se se construyen paneles de más de un metro, que son paredes prefabricadas.

"Tenemos unidas una botella entera y otra cortada por la mitad. Así, los ladrillos quedan firmes y bien sustentables, al punto que soportan un techo de cualquier material. La cámara de aire de la botella las hace más rígidas", enfatiza Santa Cruz quien dice que dichas paredes pueden ser revocadas sin problema.

Según él, al proyecto se han unido varios profesionales relacionados con el sector de la construcción, que han mejorado las ideas iniciales.

"Mi sueño es construir un barrio. Ya recibí la propuesta de un empresario en Argentina para que haga 16 viviendas", concluye este inventor quien anhela que sus experiencias se repliquen por todo Colombia.

A su paso por Antioquia dejarán construido un vivero y una casa. Además, quedará iniciado el proyecto de la bioconstrucción más grande del país: una casa de 180 metros cuadrados en Guarne que estará hecha únicamente con botellas vacías.

Vía El Tiempo

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