La movilización ciudadana y el derecho a la protesta

Por: Juan Manuel González Arbeláez

Twitter: @juanmaelprofe 

Mucho se ha discutido a partir de los acontecimientos más recientes, sobre la forma cómo se dan en la sociedad los movimientos sociales, de cómo se estructuran y se organizan?; de si son procesos formales o son espontáneos?, y si responden o no a situaciones coyunturales?.

Hoy podemos evidenciar que no existe una verdad única y absoluta que nos permita dar respuesta a estos interrogantes, lo único que tiene homogeneidad, es que guardamos la esperanza que a través de la movilización ciudadana podamos alcanzar destinos mejores, que a la vez nos permiten crear cierta resistencia a las condiciones impuestas por quienes ostentan el poder y que no se compadecen con las necesidades reales de la comunidad. Encontramos entonces que estos movimientos se convierten en el mecanismo a través del cual manifestamos nuestra inconformidad, y a su vez son un mecanismo de presión para llamar la atención de los mandatarios.

La movilización ciudadana tiene grandes retos después de los hechos ocurridos en los últimos días, deben enfocarse en alcanzar de dos aspectos fundamentales a saber.

A. La libertad: como elemento estructurante que permita la entrada y salida de la comunidad, que no exista ningún tipo de fuerza física o moral que afecte el poder decisorio de sus participantes y que no les imposibilite la toma de una decisión tranquila y reflexiva.

B. La creación colectiva de alternativas éticas que permitan reflexionar sobre las acciones a ejecutar, alejarse de las prácticas violentas que terminan por deslegitimar el derecho a la protesta.

La gran mayoría de los movimientos sociales surgen en contra de las políticas internas de los Estados, políticas relacionadas con el Agro, el transporte, la educación entre otras, solo para citar el caso colombiano; otro tanto, son movimientos que manifiestan su descontento con las políticas supranacionales establecidas principalmente por organizaciones demasiado poderosas las cuales imponen a los Estados sus políticas de tipo fiscal y financiero (Organización Mundial del Comercio, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional) pero sin importar cuál sea la causa, el derecho a la protesta y a la movilización social busca luchar contra la imposición o asignación de roles que conllevan a impedir cambios sustanciales en la forma de vivir; es la lucha contra la estigmación de ser catalogado como TERRORISTA, PILLO O BANDALO por no compartir las absurdas políticas estatales que claramente están hechas para satisfacer solo las necesidades de unos cuantos.

La movilización ciudadana y el ejercicio del derecho a la protesta, no pueden ser coartados por el Estado, pero los manifestantes también debemos procurar que el ejercicio de este derecho no sea aprovechado por sectores oscuros que solo buscan generar caos en el territorio.

Marchemos juntos en la construcción de un mejor escenario de vida!!

 

Columna publicada en www.laeducacionprimero.com


Las opiniones expresadas en esta columna de opinión son de exclusiva responsabilidad de su autor y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de Alternativa Regional punto com.

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