Jesús Antonio Gutiérrez, orgulloso reciclador de profesión

Por: @Ana_Correa_H

Recuerdo que hace cuarenta años Rionegro era un pueblo muy pequeño. Todo ha cambiado mucho, no había carros para recoger basura y todo el escombro lo botaban en el matadero viejo. No existían tantas fábricas, las personas se reunían los domingos en el parque a contar todo lo que pasaba en el municipio.

Rionegro me vio nacer el 20 de mayo de 1944, crecí en La vereda La Mosquita de dicho municipio, no sé firmar, por tanto no sé leer, pero de lo que si estoy seguro es que me llamo Jesús Antonio Gutiérrez Ayala,  llevo más de cincuenta años en el reciclaje y puedo decir que es una opción de vida digna porque con él me ayudo para mi supervivencia.

Cada persona tiene su historia y yo no soy la excepción, de mi vida puedo contar que desde los tres meses de nacido viví con mis abuelos, pues mis padres nunca se preocuparon por mí y los viejos fueron los responsables por mi sustento. Con mi abuela conocí el mundo del reciclaje, yo desde pequeño le ayudaba a recoger palos de escoba, huesos, cartones, chatarra, aluminio que se iba recogiendo de los escombros que encontrábamos.

Rechacé el estudio porque mis abuelos eran muy viejos y desde pequeño me tocaba ayudarles para el sustento del hogar. Recuerdo que los cuchos de ese tiempo amarraban con un lazo para castigar a sus hijos y así golpearlos con una cabuya cuando uno no les hacía caso. Y ese era mi gran problema, por estudiar no podía hacer todos los oficios que eran mi deber, por lo tanto, opté por el trabajo.

"Uno de muchacho es muy travieso y a los trece años decidí independizarme con tan solo 180 centavos que tenía en un cajón  de lata."

Mi primer amor lo conocí a los quince años, ella tenía mi misma edad, compartíamos los mismos gustos y juntos tuvimos siete hijos que hoy ya están grandes. Mi compañera y yo trabajamos como una mula para conseguir una casa y yo por un tiempo decidí dejar el reciclaje para trabajar como cotero y ayudando a hacer mandados en la empresa Argos. Un día me quedé en Medellín tomando con unos amigos y al llegar a casa ella me dijo que me fuera. De ella no volví a saber en 39 años, hasta hace dos años que supe de su vida.

Jesús Antonio Gutiérrez en las instalaciones de la Cooperativa Planeta verde

Con el tiempo me conseguí otra mujer, ella murió hace dos años porque le dio cáncer. Con ella trabajaba en el reciclaje y juntos arrendamos un apartamento para tener nuestro propio hogar. Después de su despedida, decidí montar un chuzo en el parque y no voy a negar que en el reciclaje resultan muchas cosas para vender de segunda y de eso sobreviví algún tiempo.

"Un día llegó uno de mis hijos, mi pasado había vuelto, mi familia me quería otra vez de vuelta, el dolor y orgullo me pudo. Era hora de afrontar mi soledad."

Por otro lado, tengo el pensamiento que con este trabajo se pueden lograr muchas cosas. Los recicladores que viven sucios y desechables son porque no se cuidan el cuerpo, pero mediante los escombros se pueden encontrar camisas, pantalones, zapatos y todos en buen estado, para así tener una buena presentación. La gente derrocha mucho y no saben que hay personas que consideran un tesoro lo que ellos botan.

Yo no tengo diploma de bachiller, pero para reciclar no me sigue nadie. Por ejemplo yo sé reconocer las tres clases de aluminio que hay, también sé que hay varios tipos de plásticos y que cada uno tiene su precio diferente. Cómo olvidar que hay un cobre amarillo y rojo y que para reconocer el verdadero aluminio y cobre es necesario cargar un imán, porque si se pega es pura chatarra.

"Yo no sé el significado de las letras en un papel pero si tengo la astucia para memorizar, yo siempre pongo cuidado para aprender lo que veo y así destacarme como uno de los mejores recicladores de Rionegro."

Nuestro trabajo comienza desde las cuatro de la tarde hasta las diez, porque el carro de la basura siempre pasa por la noche.

No voy a negar que a veces aguantamos hambre y sed, sin embargo, yo sé que es un trabajo digno, el cual no le roba a nadie y mientras siga reciclando yo viviré en mi apartamento en Casas del Mar en Rionegro y nunca voy a sentir vergüenza de lo que soy. Porque desde el medio ambiente se pueden hacer muchas cosas.

 



Por: @chgomezc

Jesús Antonio Gutiérrez hace parte de aquellos hombres y mujeres, que a diario encuentran en el reciclaje una opción para sortear sus condiciones de inequidad y desigualdad.

Este hombre recibe de la Cooperativa Planeta Verde de Rionegro, el apoyo necesario para lograr precios justos por su actividad, tarea en la trabaja esta entidad asociativa hace 12 años, hoy con sus 35 asociados y 60 recicladores independientes, con un impacto social en el cual se benefician al menos 600 personas de estratos socioeconómicos 1 y 2.

Una difícil labor, una dura labor. La misma que la Corte Constitucional en auto 268 de 2011 y 275 de 2012 obliga a que las empresas prestadoras de servicio público de aseo, incluyan el tema de aprovechamiento en sus actividades empresariales y que este precisamente se haga con los recicladores.

Hacemos este reconocimiento en sus propias palabras –en las palabras de Jesús Antonio- a los recicladores que aportan al cuidado y conservación del medio ambiente y que construyen dignidad en una sociedad cada vez más indiferente con su actividad.

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