Columnista invitado:En Sofasa Los Renault 12 cabían en un sobre

Columnista invitado:En Sofasa Los Renault 12 cabían en un sobre

“DARÍO ARIZMENDY
Fue mi profesor de periodismo
• Bueno como profesor
• Malo como ejemplo ético

Por Rodrigo Maya Blandón

Rodrigo

Darío Arizmendy Posada fue mi profesor de periodismo informativo en la U. de A. en 1975. Como profesor mostró conocimiento de la materia, carisma y buena exposición. Como ejemplo a seguir en el campo ético, peló el cobre y fue tanto su desatino, que ese fue su último curso en la prestigiosa Universidad de Antioquia. Salió por la puerta de atrás.

La historia empezó con el curso de periodismo informativo que coincidía en el tiempo, con la huelga más fuerte que ha tenido en su historia, la empresa colombo-francesa Sofasa/Renault. Darío era asistente de la Dirección de Juan Zuleta Ferrer y a la vez, jefe de redacción de El Colombiano y cubría (por su propia imposición sobre el periodista habitual de esta fuente) el desarrollo informativo del paro obrero. El tema de sus clases, eran sus crónicas que comentaba como material didáctico. Las primeras crónicas nos emocionaban por ser neutrales frente al interés de los trabajadores. Por fin, pensábamos, la clase obrera recibía buen trato en un medio de comunicación conservador.

Nos informaba, con lujo de detalles, que el lanzamiento de los modernos Renault 12, estaba paralizado: Los nuevos automóviles permanecían en los patios de la empresa, detenidos por los huelguistas. La emoción nos invadió hasta que la orientación de las crónicas dio un brusco giro en U: Ya la buena era la empresa.

El desconcierto de nosotros, sus estudiantes, fue mayor cuando volvió a su clase de la U montado en un flamante Renault 12, de los que no se vendían debido a la huelga. La clase de ese día transcurrió sin emociones. La de la semana siguiente, si fue emotiva: fue la clase de la malparidez y su última clase en la U. de A.

Entre la clase del estreno del Renault 12 (que no vendían) y la clase de la malparidez, salió LA MURALLA, nuestro periódico estudiantil que, en una de sus páginas interiores, traía este pequeño mensaje, satírico y letal: “En Sofasa los “sobres” son tan grandes, que cabe un Renault 12 y el que no quiera creer, que llame al periódico “El Colombiano”, donde dicen la verdad RENOLUCIONARIAMENTE”. Descompuesto totalmente y agitando el pequeño periódico, dijo con la voz revestida de furor: “¡Lo que escribieron en este pasquín, es una malparidez!, ¡Todos en El Colombiano lo tienen subrayado!, ¡Esto no se va a quedar así!, ¡iré hasta las últimas consecuencias”. Solo faltó el “ustedes no saben quién soy yo” y salió del salón dando un portazo para jamás volver.

Llevado por la malparidez y por los mil demonios, entró, sin anunciarse, a la Dirección Académica de Periodismo y allí exigió expulsión para los responsables del periódico y para el autor de tan terrible libelo. Además, pidió que el claustro de profesores apoyara la expulsión por unanimidad. Varios de los profesores salieron en la defensa de los acusados apoyados en el principio de la libertad de prensa, pilar de la formación académica en cualquier universidad seria. Sin mayorías que respaldaran su arbitraria solicitud, anunció su retiro de la institución.

Nuestra respuesta en la edición extraordinaria que sacamos a marchas forzadas, fue la lápida que se le puso a Darío Arizmendy Posada como profesor de Periodismo informativo en la U. de A. Su editorial se titulaba: “A propósito de la malparidez”. Resaltábamos ahí, la insensatez de un periodista y profesor de periodismo, y supuesto defensor de la libertad de expresión y de pensamiento, que exigía la expulsión de unos estudiantes que emitían una opinión, más pequeña que un tuiter de hoy.

Rápido y furioso y montado en un Renault 12 nuevo, que nadie podía conducir ni se conocía en Colombia por esas calendas de 1975, salió nuestro profesor de Periodismo informativo de la U. de A. a continuar su larga carrera de sobres y adulaciones que le dio tanto dinero que no le cupo en Colombia”.

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